10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

(…)”¿Cómo las prácticas artísticas construyen esfera pública?”. Más que construir, yo creo que la transforman. El gran valor del arte es la capacidad de transformación de las personas y ver la realidad con otra mirada. Eso es lo más interesante desde mi punto de vista y por eso me he dedicado a ello. Aunque más que construir sea transformar, obviamente cuando hay una transformación se construye algo nuevo. Pero creo que las prácticas artísticas son por eso vitales en la esfera pública. Entendiendo por esfera pública todo este maremagnum compartido, virtual y real. (…) Yo creo que en este momento en Azkuna Zentroa, hay una influencia bidireccional. (…) Y precisamente en ese encuentro bidireccional es donde creo que está la capacidad de unirnos y de esta forma ejercer el arte. (…) Creo que es por lo que estamos trabajando, lo que pasa es que no es fácil, no es nada fácil.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

Vamos a dar por hecho que la experiencia y la perspectiva vienen dadas. Lo interesante es que en la pregunta esta parte está dentro de un paréntesis. Vamos a entender que ese es el cuerpo del que habla y el paréntesis es su configuración exterior. Vamos a entender también que las prácticas artísticas las conocemos en toda su complejidad y en toda su variación. Lo que tal vez nos resulte un poco más complejo es el término de esfera pública, y tal vez es ahí donde las prácticas artísticas tendrían algo que decir. Si la esfera es algo como ésto (mientras sujeta un objeto con forma de esfera) absolutamente liso, algo bien terminado, se puede tener el problema de que uno se resbale y no acabe de poder sujetarse bien. Tal vez lo que esté planteando la esfera es una caída, es decir, una imposibilidad de poder sostenerse. Y también un cierto impedimento para poder entrar dentro, porque al ser algo tan homogéneo y tan completo a veces es difícil encontrar por dónde entrar. Entonces, la primera pregunta que le surge al artista es: ¿y por qué no un cubo público en lugar de una esfera pública? o incluso antes del cubo público, ¿por qué no una pirámide pública? La pirámide pública tiene connotaciones a otras épocas, a otros momentos de la historia, lo que podría ser un problema ya que existe un referente demasiado importante detrás. Entonces, el artista podría decir: a lo mejor en lugar de esfera pública podría ser un hexaedro público, ¿y por qué no un dodecaedro? Un dodecaedro mejor incluso que un tridecaedro o un tetradecaedro. Un dodecaedro público podría tener más sentido porque tiene aristas, y en las aristas tal vez nos podríamos agarrar. Y tiene caras donde tal vez nos podríamos quedar. O lugares que tal vez podríamos señalar y que de alguna manera nos podrían servir de puntos de referencia. Sería un lugar donde no sería igual todo el tiempo, donde hubiera partes distintas, donde hubiera posiciones donde unos podrían quedar de un lado y otros podrían quedar de otro. El dodecaedro público podría ser un punto de partida para entender en qué medida el arte podría ayudar a replantear lo que entendemos como público.

Las prácticas artísticas generan esfera pública, aunque me da la impresión de que son esferas pequeñas. Como pelotas de ping pong.

No se abarca un diámetro social grande sino que cada práctica entra en contacto con zonas de la realidad más bien pequeñas. En la medida en que haya más pequeños grupos, comunidades, círculos. En la medida en que se produzcan más (experiencias, prácticas, proyectos artísticos), se podrá llegar a abarcar zonas mayores de realidad social.

En general, el alcance de las obras artísticas es limitado en sí mismo… pero tiene que tener intención pública y puede hacer una defensa de lo público desde un punto de vista político.

No siempre es así, pero sin duda puede ser así.

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

Creo que toda práctica artística es pública porque el arte es una forma de comunicación y en toda comunicación es fundamental tanto la emisión como la recepción por parte de alguien. En el momento en el que hay un público, se está construyendo algo. La separación entre esfera privada y esfera pública me parece algo específico de nuestra época, es una construcción un poco artificial, dada por cómo se vive ahora socialmente. Precisamente en el arte, se ve cómo la comunicación es la misma ya sea para un grupo reducido de personas conocidas como para un grupo más grande de personas desconocidas. Quizás esa sea una de las particularidades que tiene el arte construyendo tejido social o relaciones: que no hace tanta diferencia entre una esfera y otra. Reflexionando sobre las esferas pública y privada, identificamos modos de comunicación muy específicos que se asocian a cada una de ellas: la privada sería más afectiva y la pública sería casi exclusivamente discursiva. En ese sentido, el arte se da en otra dimensión que está entre lo afectivo y lo discursivo, y que es imprescindible para la construcción de redes sociales.

Mi experiencia artística la vivo como música. La música tiene esta parte escénica tan gustosa, los conciertos, en los que esta comunicación se hace muy evidente porque es quizás menos rígida que la que puede darse en el teatro, el cine o en otras artes de escena. El público puede tener un rol más activo; se mueve, baila, canta, habla… En un concierto se puede ver claramente cómo se está produciendo algo que ya es en sí mismo constructivo: gente que se junta en un sitio en torno a un interés común y se relaciona con ello. No es un acto aislado, sino que transforma o involucra a la gente. Eso es algo clave, y es extrapolable a las otras artes. Incluso cuando no se trata de comunicación directa, cuando haces un disco y alguien lo escucha en su casa, también estás incidiendo en la construcción de un vínculo. Eso es lo que a mí me provoca el arte, ya no sólo como música, sino también como receptora. Son momentos de placer muy puro y desinteresado. No es discurso, no es afecto, es un intercambio que fluye de otra forma y a mí me hace querer comunicarme con la gente, me provoca un movimiento.

Hay una diferencia entre arte y entretenimiento. Para mí las experiencias artísticas son experiencias muy constitutivas, no se trata de ir a un sitio a que te cuenten algo y luego volver a tu casa a hacer tus cosas. El arte transforma, y creo que eso es algo fundamental para la creación de lo público, o de lo social (si no queremos diferenciar público de privado).

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

MAX: Hemos dado unas cuantas vueltas buscando la manera de responder a esta pregunta. Es una pregunta muy general y, normalmente, nosotros trabajamos desde una perspectiva más micro. Existe una respuesta simple, aunque sirva de poco, que sería: ¡depende de muchas cosas! No somos artistas, por lo tanto nos sentimos algo incómodos al hablar, en esencia, desde esa perspectiva, pero seguro que hay millones de maneras en las que un artista reflexionaría sobre dicha cuestión, y seguro que todas serían completamente diferentes, dependiendo de su sensibilidad o de aquello en lo que estén trabajando, por ejemplo. Las prácticas pueden ser algo muy directo y comprometido, cercanas al activismo o, por el contrario, pueden ser algo más reflexivo y narrativo que trabaja de una manera más poética dentro de un contexto. Entran en juego muchos niveles de intencionalidad y sensibilidad.

MARIANA: Creo que ningún artista podría dar una respuesta simple a esta pregunta. Diferentes artistas responderían de maneras totalmente diferentes, dependiendo del contexto. Puede que un artista tenga una línea de investigación definida por su carrera previa, pero, puede que luego, en otro contexto, respondiese algo muy diferente. Así que creo que dependería de varios factores. Obviamente, el contexto geográfico es fundamental, así como el contexto económico mediante el cual puede llevarse a cabo un determinado proyecto. Varios factores influyen en todo eso: agentes diversos, la manera en la que se invita al artista, los tiempos de los que dispone para trabajar, la estructura de los recursos a los que puede acceder –no sólo económicos sino también informativos, sociales–; y todo ello crea una especie de “gran paraguas” bajo el cual se desarrolla la dinámica de un proyecto artístico concreto.

Evidentemente, el país en el que se trabaja también influye. Igualmente, un proyecto que se lleva a cabo en un entorno rural no es lo mismo que un proyecto que se lleva a cabo en el contexto de una ciudad. Es un ejemplo muy obvio, pero, por otra parte, cada país entiende el espacio público a su manera, y comprende la política y las tradiciones de diferente manera. Por ejemplo, en Colombia, el clima permite un tipo de espacio público, mientras que en Finlandia un mismo artista se plantearía el proyecto de una manera completamente distinta, ya sólo porque las condiciones climáticas difieren enormemente. A veces, el arte se posicionará de una manera muy específica frente a la esfera pública, por el simple motivo de cómo ocupa el espacio público la gente de esa sociedad en particular.

MAX: Supongo que la pregunta también sugiere cierto marco ontológico en el sentido de que “crear” sugiere que hay algo nuevo que no había antes, sugiere que, de alguna manera, la esfera pública nace. Nosotros, más bien, creemos que el espacio público ya existe, a cierto nivel. La pregunta sería: ¿qué esfera pública? ¿Qué esfera le interesaría investigar a un artista? Podría tratarse de una comunidad de conocimiento especializada, muy limitada, o de un discurso mucho más amplio. Hay diferentes escalas, y se trata, más bien, de cómo se aproxima y qué le interesa al artista.

MARIANA: También podríamos responder a la pregunta partiendo de nuestra perspectiva y nuestra experiencia. Hemos trabajado con varios artistas durante los últimos diez años, y creo que podría percibirse cierta “sensibilidad Latitudes”: son artista que basan su trabajo en el proceso y que son especialmente conscientes del contexto en el que trabajan, de su época histórica, o, también artistas que beben de legado de prácticas artísticas como por ejemplo el Land Art o la micro-historia, como ha mencionado Max al principio. Nos atrae ese tipo de práctica artística: la “investigación lenta” y las prácticas específicas de un contexto que estén relacionadas con ocasiones temporales o geográficas específicas. Los artistas que trabajan lentamente nos atraen cada vez más. ¡Lo lento es bueno!

10/10/2016



La pregunta: ¿Cómo, desde tu experiencia y perspectiva, las prácticas artísticas construyen esfera pública?

En una de mis clases de primer curso, que trata sobre los sistemas del arte contemporáneo, nos planteamos la relación entre arte y política. Fue muy difícil para mí romper el bloqueo mental que tenían los alumnos respecto a la posibilidad de intervenir en el presente y en el futuro. Teníamos, por así decirlo, un bloqueo estructural. Hice todo lo posible por convencerles y ponerles ejemplos de cómo las prácticas artísticas tenían la virtualidad de desbloquear esa imaginación, de hacer sensible la posibilidad de una reconfiguración del estado de las cosas y, sobre todo, de hacer patente nuestro papel individual y colectivo en esta reconfiguración que es la base de la esfera pública.


Hablábamos y enseguida se animaron. Encontramos juntos algunas raras ocasiones en que esas prácticas artísticas habían constituido un cambio “real”. A veces a una escala mínima, como un acontecimiento, pero que aun así eran una evidencia viva de tal posibilidad de reconfiguración. En la mayoría de ocasiones, las obras en que localizábamos una relación entre práctica artística y esfera pública eran aquellas en las que nos sentíamos interpelados desde la diferencia, como sujetos de una comunidad que aún no tiene nombre, en construcción, y en cuya construcción nosotros podríamos tener un papel.

En el descrédito actual hacia la institución (específicamente hacia la artística pero no exclusivamente) parecía que dichos acontecimientos que consistían en un cambio real para ser verosímiles ya no podían suceder dentro o en el centro de la institución artística como tal. Las encontrábamos en espacios insospechados y además ni siquiera nombradas como prácticas artísticas. Incluso a los alumnos les parecía mucho más fácil que sucedieran en esos espacios imprevistos que en la institución. Una institución en la que se sentían enormemente des-empoderados e incapaces. Imaginaban que esa posibilidad de construcción de esfera pública podría suceder, si acaso, en los márgenes de la misma.

Se podría decir que aquella práctica artística que nos hace intuir o pone en práctica la construcción de una esfera pública es aquella que revela de un modo patente la obsolescencia de los modelos institucionalizados existentes. Este es el impasse que encontramos y en el que los alumnos y yo nos pusimos a pensar no solo qué practicas podían ejemplificar este proceso sino cuáles podían ser esos otros modelos de esfera pública. La propia hipótesis de una práctica artística que nos ayude a reconfigurarla fue en sí misma suficientemente potente para empezar a imaginarlo juntos.